miércoles, 1 de junio de 2011
Lo mejor de este Giro 2011 ha sido que el espectáculo ha conseguido eclipsar por completo las tragedias, la propia de Weylandt -maldito Passo del Bocco-, y la ajena de Tondo. No podía haber mejor forma de homenajear a los dos ciclistas tristemente fallecidos que hacer de cada etapa puro espectáculo. Los corredores son quienes hacen interesantes las carreras. Y en el Giro se han implicado día tras día para que la corsa rosa fuera una elegía al ciclismo de antaño. España se lleva la confirmación de Antón y de Nieve, el retorno a la élite de Ventoso, el pundonor de Vicioso y, sobre todo, la mejor versión de Contador. El pinteño estuvo estratosférico, magnánimo y arrollador cuando quiso. Es una pena que no quisiera ganar el maillot de la montaña, habría sido un dignísimo tributo a Eddy Merckx.
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